Nube de maria espiritualidad

Nube de maria espiritualidad

Virgen María vista en las nubes sobre el santuario (¿Ves?

Los primeros ermitaños del Monte Carmelo eran conscientes de que era un lugar asociado a Elías, y se consideraban hijos de una línea de profetas. Dedicaron su capilla a María, a la que consideraban la “Señora del lugar”.

La idea del patrocinio sigue existiendo en la sociedad moderna. Cuando un grupo, como una organización benéfica, se dirige a una persona prominente para que actúe como su “mecenas”, da prestigio al grupo y muestra los valores que el mecenas aprueba.

Todo lo que deseamos y todo lo que queremos ser hoy se cumplió en las vidas del Profeta Elías y de la Santísima Virgen María. A su manera, ambos tuvieron “el mismo espíritu… la misma formación, y el mismo maestro: el Espíritu Santo”. Mirando a María y a Elías, podemos comprender e interiorizar más fácilmente, vivir y proclamar la verdad que nos hace libres. (§25)

En Elías vemos al profeta solitario que alimentó su sed del único Dios y vivió en su presencia. Es el contemplativo, que arde de amor apasionado por el Absoluto que es Dios, “su palabra ardiente como una antorcha”. Es el místico que, tras un largo y fatigoso viaje, aprendió a leer los nuevos signos de la presencia de Dios. Es el profeta que se implicó en la vida del pueblo y que, luchando contra los falsos ídolos, le devolvió la fidelidad a su Alianza con el Dios único. Es el profeta que se solidarizó con los pobres y los olvidados, y que defendió a los que soportaban la violencia y la injusticia.

  La espiritualidad en las metamorfosis

Explicación de la fe – Arca de la Alianza

La Nube del Desconocimiento (inglés medio: The Cloude of Unknowyng) es una obra anónima de misticismo cristiano escrita en inglés medio en la segunda mitad del siglo XIV. El texto es una guía espiritual sobre la oración contemplativa en la Baja Edad Media. El mensaje subyacente de esta obra sugiere que la manera de conocer a Dios es abandonar la consideración de las actividades y atributos particulares de Dios, y tener el valor suficiente para entregar la mente y el ego al reino del “desconocimiento”, momento en el que se puede empezar a vislumbrar la naturaleza de Dios.

La Nube del Desconocimiento se inspira en la tradición mística del Pseudo-Dionisio Areopagita y del neoplatonismo cristiano[1], que se centra en la vía negativa para descubrir a Dios como una entidad pura, más allá de cualquier capacidad de concepción mental y, por tanto, sin ninguna imagen o forma definitiva. Esta tradición ha inspirado supuestamente a generaciones de místicos, desde Juan Escoto Eriúgena, Nicolás de Cusa y Juan de la Cruz. Anteriormente, el tema de La Nube había aparecido en las Confesiones de San Agustín (IX, 10), escritas en el año 398 d.C.[2] En cuanto a la ubicación de La Nube del Desconocimiento en las tendencias de la Iglesia católica en la época aproximada de su redacción, la obra se une a un movimiento medieval más amplio dentro del cristianismo hacia una experiencia religiosa de una visión más individual y apasionada de la relación con Dios[3].

Tradición de la Lectio Divina, Parte 1 con Sor Mary Margaret Funk

El Pseudo-Dionisio sostenía que había dos maneras de conocer a Dios, a través de la razón (logos) y a través de la contemplación (mustikon theama). La primera proviene de la investigación de lo que Dios ha revelado, especialmente en las Escrituras. Este conocimiento puede ser negativo -Dios no es x-, así como positivo -Dios es x-, pero no de un modo que podamos comprender -Dios es completamente otro-. La vía contemplativa dionisíaca se basa en la teología negativa. Estamos limitados en lo que podemos conocer de Dios, pero podemos entrar en el misterio a través de la contemplación, iluminada por la gracia de Dios. El conocimiento contemplativo sólo llega cuando los sentidos se purifican de la dependencia del orden creado para las ideas sobre Dios.

  Espiritualidad en el trabajo

Esto es lo que preocupa al autor de La Nube. Aunque el autor se apoya en su formación escolástica y dionisíaca para su marco teórico, su obra se ocupa principalmente de la práctica de la contemplación. La primera sensación que tenemos al leer el libro es que la llamada a la vida contemplativa es precisamente eso: una llamada. Y esta es una obra para quienes piensan que tienen esa llamada, y están dispuestos a responder con humildad, y desean amar a Dios con todo su corazón. Emprender este camino contemplativo implica “olvidar todas las cosas creadas”, y el contemplativo encontrará “sólo oscuridad, por así decirlo, una nube de desconocimiento”. Esto no es más que el comienzo de un acercamiento a Dios. Esta oscuridad no es un estado de ánimo, algo parecido a la depresión, sino un estado de falta de conocimiento. La persona tiende la mano hacia el que es desconocido. Para vivir en esta nube, tiene que haber una “nube de olvido” entre la persona y el orden creado.

Jim Jefferies – Levántate sobre la religión

San Cosme de Jerusalén solía decir: “Mientras mantenga mi esperanza en ti inconquistable, oh Madre de Dios, estaré a salvo. Lucharé y venceré a mis enemigos sin otro escudo que tu protección y tu omnipotente ayuda”. Todos los que tienen la suerte de ser servidores de esta gran reina pueden decir lo mismo. “Oh Madre de Dios, si espero en ti, ciertamente no seré vencido; pues, defendido por ti, perseguiré a mis enemigos y me opondré a ellos con el escudo de tu protección y tu ayuda omnipotente. Entonces, sin duda,

  Positivo mensajes de espiritualidad

Santiago el monje (que era un maestro entre los cristianos de Oriente) se dirigió a nuestro Señor de esta manera a propósito de María: “Tú, Señor, nos has dado en María unos brazos que ninguna fuerza de la guerra puede vencer, y un trofeo que nunca será destruido”.

Se dice en el Antiguo Testamento que Dios guió a su pueblo desde Egipto hasta la tierra prometida “de día en una columna de nube… y de noche en una columna de fuego” (Ex 13,21). Esta estupenda columna, unas veces de nube y otras de fuego, dice Ricardo de San Lorenzo, era una prefiguración de

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